Cuando alguien me pregunta por Black Clover, casi siempre surge la misma duda: ¿merece la pena empezar una serie con tantos episodios cuando existen cientos de animes más cortos?
Después de verla, creo que la respuesta no es tan simple como un sí o un no. Black Clover tiene cosas muy buenas, otras no tan buenas y algunos problemas que pueden hacer que más de uno abandone antes de tiempo.
Primero: ¿Qué es Black Clover?
Black Clover nos transporta a un mundo donde prácticamente todo el mundo puede utilizar magia. Sin embargo, Asta, el protagonista, nació sin ningún poder mágico, algo que lo convierte en una rareza absoluta dentro de su reino.
A pesar de ello, su sueño es convertirse en el Rey Mago, la persona más poderosa y respetada del país. Mientras otros personajes dependen de hechizos y grimorios mágicos, Asta tendrá que abrirse camino a base de esfuerzo, entrenamiento y una determinación que roza lo absurdo.
Lo que comienza como la historia de un chico aparentemente sin talento acaba convirtiéndose en una aventura llena de combates espectaculares, escuadrones de caballeros mágicos y enemigos cada vez más poderosos.
Más información aquí, cuidado contiene spoiler.
Cosas buenas
Lo que más me gustó de Black Clover fue ver cómo evoluciona con el paso de los episodios. Al principio puede parecer el típico anime de magia, pero poco a poco va construyendo un mundo bastante interesante y presentando personajes que terminan teniendo mucho más protagonismo del que esperaba.
También me gustó que muchos personajes secundarios tienen sus propios momentos para brillar. No todo gira alrededor de Asta, algo que siempre agradezco en este tipo de series largas.
Otro punto fuerte son los combates. A medida que avanzan los arcos argumentales, las batallas se vuelven cada vez más espectaculares y estratégicas, especialmente cuando los personajes combinan sus habilidades para enfrentarse a enemigos más poderosos.
Y aunque Asta puede resultar un poco pesado al principio con tantos gritos, terminé cogiéndole cariño. Su empeño por seguir adelante incluso cuando todo parece estar en su contra acaba siendo uno de los aspectos más interesantes de la serie.
Cosas malas
Aunque Black Clover me gustó bastante, no todo es perfecto.
El mayor problema que tiene la serie es su inicio. Los primeros episodios pueden hacerse algo pesados y tardan bastante en mostrar todo el potencial que tiene la historia. De hecho, entiendo perfectamente que haya gente que la abandonara antes de llegar a los mejores arcos.
Otro punto que puede echar para atrás son los resúmenes. Durante los primeros capítulos no paran de recordarte la historia del Primer Rey Mago y, además, te meten el resumen del episodio anterior casi constantemente. Hubo veces que entre la introducción, la canción y los resúmenes acababa adelantando más de cuatro minutos para llegar al contenido nuevo.
También hay momentos donde el ritmo baja más de la cuenta. No ocurre constantemente, pero algunos episodios parecen estar más centrados en conectar acontecimientos que en hacer avanzar la trama de forma importante. En esos momentos la serie puede sentirse algo lenta e incluso pesada.
Por último, aunque me gusta que haya muchos personajes secundarios, a veces son tantos que resulta complicado acordarse de todos. La serie intenta dar protagonismo a una gran cantidad de personajes, pero eso provoca que algunos desaparezcan durante decenas de episodios. Cuando vuelven a aparecer, más de una vez me encontré pensando: «¿y este quién era?» mientras intentaba hacer memoria.
Aun así, ninguno de estos problemas consiguió que dejara la serie. Más bien son obstáculos que hay que superar para llegar a la parte donde Black Clover realmente empieza a ponerse épica.
Black Clover no es un anime perfecto. Tiene un inicio complicado y algunos momentos más flojos que otros. Sin embargo, cuando encuentra su ritmo consigue enganchar de verdad.
Yo empecé con dudas y terminé viendo episodio tras episodio para saber qué ocurría después. Y eso, para mí, siempre es una buena señal.










