Hay veces que eliges un anime porque todo el mundo habla de él. Otras porque tiene una nota altísima y sabes que probablemente te va a gustar.
Y luego están esos días en los que no sabes qué ver. Te pones a navegar entre animes, lees una sinopsis sin demasiada convicción y piensas: «Bueno, voy a darle una oportunidad mientras hago tiempo».
Lo curioso es que algunos de esos animes terminan convirtiéndose en auténticas sorpresas. Estas son algunas series que empecé prácticamente por aburrimiento y que acabaron gustándome mucho más de lo que esperaba.
Otome Game no Hametsu Flag shika Nai Akuyaku Reijou ni Tensei
Cuando vi este anime, el género de «me reencarné en una villana» todavía no estaba tan explotado como ahora. Lo empecé pensando que simplemente me serviría para pasar el rato, pero acabó gustándome bastante más de lo que esperaba.
Lo que más me llamó la atención fue que no tiene la típica protagonista súper poderosa a la que todo le sale bien. De hecho, esta parte sáltatela si no quieres spoilers leves.
Mientras otros protagonistas se preparan para derrotar demonios, convertirse en los más fuertes del mundo o desbloquear poderes absurdos, ella decide ponerse a cultivar un huerto por si las cosas salen mal. Y la verdad, me hizo mucha gracia. Hay personajes que podrían freírte vivo con magia y ella piensa: «Bueno, siempre puedo vender verduras». No parece el mejor plan del mundo, pero funciona mejor de lo que cabría esperar.
Además, considero que es probablemente el personaje más débil de toda la serie. Sin embargo, también es el más carismático y el que consigue ganarse el cariño de prácticamente todos los espectadores.
Algo negativo que tengo que mencionar es que la segunda temporada y la película me parecieron bastante olvidables. No sentí que aportaran nada realmente importante a la historia ni que tuvieran momentos especialmente memorables. Pasaron un poco sin pena ni gloria.
Eso sí, dejaron un final más abierto que una tienda en rebajas, claramente pensado para una posible tercera temporada. Y sinceramente, si la plantean bien, podría salir algo bastante interesante.
Por mi parte, recomiendo muchísimo la primera temporada. Y si eres como yo, probablemente acabarás viendo el resto aunque ya te hayan avisado de que baja el nivel, simplemente por curiosidad y por querer saber qué ocurre después.
Tensei Kizoku, Kantei Skill de Nariagaru
Sinceramente, no soy muy fan de las series con niños como protagonistas. Adolescentes sí, pero niños pequeños no suelen llamarme demasiado la atención. Por eso esta serie me echó bastante para atrás al principio.
Además, la premisa tampoco parecía especialmente original. Un protagonista que recluta personas talentosas para desarrollar su territorio no es una mala idea, pero está más vista que las escopetas de corcho de las ferias.
Entonces, ¿por qué me terminó enganchando?
Porque, aunque tiene algunos momentos más infantiles, también intenta mostrar ciertos aspectos de forma bastante realista para tratarse de una fantasía medieval.
Por ejemplo, en un momento el protagonista quiere acompañar a su padre a la guerra. En muchas historias genéricas, el niño demostraría ser increíblemente fuerte y todos le felicitarían por ello. Aquí ocurre algo muy distinto. Su padre le dice que, si quiere ir, primero tendrá que ser capaz de presenciar la ejecución de un criminal sin que le afecte.
Evidentemente, estamos hablando de un niño de apenas unos años. Cuando presencia algo así, no lo soporta, se siente mal y acaba vomitando. Puede parecer una escena dura, pero precisamente por eso me gustó. En una época inspirada en la Edad Media, las guerras y las ejecuciones existían, y me pareció interesante que la serie no intentara ocultarlo por completo.
Ese tipo de detalles hizo que la historia me resultara más inmersiva que otras series similares.
También disfruté bastante de la segunda temporada y la recomiendo. Sí que noté que el ritmo era algo más acelerado que en la primera, probablemente para evitar que la historia se volviera demasiado lenta. En algunos momentos se nota esa aceleración, pero creo que fue una decisión mejor que alargar ciertas partes innecesariamente.
No es una serie revolucionaria, pero consiguió sorprenderme bastante más de lo que esperaba cuando vi su sinopsis por primera vez.
Nozomanu Fushi no Boukensha
Posiblemente esta sea una de las series más genéricas de esta lista. Al fin y al cabo, ya hemos visto muchas historias donde el protagonista muere y acaba convertido en algún tipo de monstruo. Entre slimes, goblins, esqueletos y criaturas de todo tipo, el concepto ya está bastante explotado.
Sin embargo, lo que me gustó de esta serie fue precisamente cómo trata esa transformación.
El protagonista no se convierte en un monstruo y, de repente, obtiene un autocontrol perfecto. Al contrario. En varias ocasiones siente impulsos propios de la criatura en la que se ha convertido y tiene que luchar constantemente para no dejarse llevar por ellos. Incluso llega a tener miedo de perder el control y dejar de ser la persona que era.
Esa lucha interna fue lo que realmente consiguió engancharme.
Porque hacerse más fuerte es algo que vemos en prácticamente todos los animes de fantasía. Lo interesante aquí es que cada avance también parece acercarlo un poco más al riesgo de perder su humanidad.
Mientras veía la serie me hacía preguntas como: ¿llegará algún día al límite? ¿Habrá un momento en el que casi pierda el control? ¿Qué ocurriría si sus amigos descubrieran hasta qué punto está cambiando?
Ese tipo de dudas hicieron que siguiera viendo episodio tras episodio. No es la serie más original del mundo, pero supo utilizar una idea conocida de una forma que consiguió mantener mi interés hasta el final.
Zenshuu
De toda esta lista, posiblemente sea el anime que estuvo más cerca de quedarse a medias.
Recuerdo que los primeros episodios no consiguieron engancharme demasiado. De hecho, no fue hasta el tercer episodio cuando empecé a interesarme realmente por la historia. Sentía que la serie se tomaba demasiado tiempo para presentar a los personajes y explicar la situación, dando más vueltas de las necesarias en algunos momentos.
Sin embargo, hubo algo que consiguió hacerme cambiar de opinión.
Una frase de uno de los personajes se me quedó grabada durante bastante tiempo:
«Por mucho que intentemos evitar algo, acabará llegando. A veces solo queda aceptarlo y aguantar el golpe.»
No recuerdo que fueran exactamente esas palabras, pero la idea era esa.
Me gustó porque transmite algo muy humano. Habla de aceptar las dificultades, de enfrentarse a situaciones que no podemos controlar y de seguir adelante incluso cuando sabemos que las cosas van a doler. Es una idea sencilla, pero la serie consigue transmitirla con bastante emoción.
Además, Zenshuu tiene otro punto a su favor: no está basada en un manga ni en una novela ligera. Es una historia completamente original, algo que cada vez se ve menos y que siempre agradezco cuando funciona bien.
No me parece una serie perfecta. Tiene problemas de ritmo y un inicio que puede resultar lento. Aun así, terminó sorprendiéndome y dejándome una mejor impresión de la que esperaba cuando empecé a verla.
Busu ni Hanataba wo
He visto bastantes series de romance. No diría que soy un experto en el género, pero sí las suficientes como para saber que muchas siguen una estructura parecida.
Normalmente tenemos a un protagonista que se enamora de otra persona, vemos cómo se acercan poco a poco, aparecen los malentendidos de turno y la historia avanza hasta que la relación evoluciona. Es una fórmula que hemos visto muchas veces.
Por eso, cuando empecé Busu ni Hanataba wo, pensé que sería otra serie más del montón para pasar el rato.
Sin embargo, hubo un detalle que me gustó bastante.
Desde mi punto de vista, en la vida real no existe una persona que sea objetivamente hermosa o fea para todo el mundo. Todos conocemos a alguien que señala a una persona y dice: «Qué guapo» o «Qué guapa es», mientras tú te quedas pensando que tampoco es para tanto. Y otras veces ocurre justo al revés.
Cada persona tiene sus propios gustos y su propia forma de ver la belleza.
Lo que me gustó de esta serie es que juega precisamente con esa idea. Los personajes tienen distintas formas de percibir a los demás y eso hace que las relaciones resulten más naturales e interesantes. No se trata únicamente de la apariencia física, sino también de cómo cada persona ve y valora a quienes tiene alrededor.
Puede que no sea la historia de romance más revolucionaria que existe, pero consiguió ofrecer un enfoque que me pareció bastante más interesante de lo que esperaba cuando empecé a verla.
Muchas veces buscamos el anime perfecto y terminamos ignorando series que podrían gustarnos simplemente porque no parecen especialmente llamativas.
Estos cinco animes me demostraron que una sinopsis normalita o una portada poco espectacular no siempre significan que la serie vaya a ser aburrida.
Al final, algunas de las mejores sorpresas aparecen precisamente cuando no esperas absolutamente nada de ellas.










