Todos hemos visto el típico juego de anime con un tráiler espectacular y pensado: «buah, esto va a ser increíble».
Y luego lo juegas… y parece hecho deprisa un domingo por la tarde.
No todos los juegos de anime son malos, pero hay algunos que prometían muchísimo y al final acabaron siendo repetitivos, vacíos o simplemente aburridos después de unas horas.
Aquí tienes algunos que, personalmente, me dejaron bastante frío pese a la buena pinta que tenían.
Jump Force
La revista Jump quiso celebrar su 45 aniversario con un juego lleno de personajes icónicos del anime… y sobre el papel sonaba espectacular. El problema es que acabó siendo un ejemplo perfecto de cómo desaprovechar una idea increíble.
En vez de sentirse como el gran crossover definitivo de la Jump, el juego terminó siendo repetitivo, vacío y con un modo historia tan malo que hasta los propios personajes quedaron opacados por él.
Y eso duele, porque tenía personajes muy épicos y populares de animes importantes de la revista. Pero entre un sistema online que parecía un chiste barato, combates que acababan cansando y un diseño artístico en 3D bastante raro en algunos personajes… era difícil tomárselo en serio.
Personalmente, hubo momentos en los que daban ganas de desinstalarlo y prenderle fuego.
Al final, Jump Force terminó siendo uno de esos juegos que generaron muchísimo hype… para luego pasar sin pena ni gloria.
Sword Art Online Alicization Lycoris
Este juego intenta hacer cosas interesantes… pero muchas veces no termina de lograrlas.
Por un lado, intenta sentirse como algo fresco dentro de la franquicia de Sword Art Online, mientras recrea partes importantes de la historia. El problema es que el ritmo acaba siendo bastante pesado.
Y cuando digo pesado, lo digo en serio.
El juego no para de lanzarte diálogos y escenas. Cuando piensas que ya se acabó el texto… aparece más texto. Hubo momentos en los que parecía que estaba leyendo una novela antes que jugando.
La estructura del juego acaba siendo algo así:
- caminar bastante
- derrotar monstruos
- tragarte una maratón de cinemáticas
- repetir
A veces da más sensación de novela visual que de RPG de acción.
Ahora, no todo es malo. El sistema de combate tiene combos bastante entretenidos y la idea de luchar junto a aliados está muy bien planteada. El problema es que la inteligencia artificial de tus compañeros muchas veces parece estar de vacaciones.
Y encima, desbloquear cosas tan simples como personalizar a tu personaje puede tardar HORAS.
Eso sí, tengo que admitir que la historia es bastante buena, y probablemente sea lo que más salva al juego.
Tokyo Ghoul: Re Call to Exist
Los juegos anteriores al menos eran jugables y podías pensar: “bueno, no es increíble, pero se deja jugar”.
Este no.
Sinceramente, terminé este juego únicamente porque ya había pagado por él y siendo un claro ejemplo de lo dicho de todos hemos visto el típico juego de anime con un tráiler espectacular y en la realidad no lo era.
Los jefes tienen barras de vida absurdamente largas, y normalmente eso no sería un problema si las peleas fueran dinámicas o entretenidas… pero no lo son. Los enemigos tienen patrones tan simples que en un minuto ya sabes exactamente lo que van a hacer.
El problema es que tú les haces menos daño que una piedra mojada.
Y claro, las peleas se alargan tanto que empiezas a preguntarte si te vas a jubilar antes de terminar el juego.
Además, el gameplay acaba siendo extremadamente repetitivo:
- atacar
- esquivar
- repetir
- pulsar dos botones hasta perder la fe en la humanidad
Por si fuera poco, las animaciones prácticamente no existen. Muchas escenas importantes se resuelven con imágenes estáticas y diálogos tipo novela visual… y encima reutilizan las mismas expresiones constantemente.
Da igual si un personaje está enfadado, feliz o sufriendo una crisis existencial: parece que tiene exactamente la misma cara todo el rato.
Y eso mata muchísimo la experiencia, sobre todo en momentos importantes. Hay escenas donde literalmente un personaje importante “muere” y lo único que ves es una imagen tirada en el suelo sin apenas movimiento.
Visualmente también deja bastante que desear. En muchos momentos parece un juego hecho con muy poco presupuesto y demasiada prisa.
Como fan de Tokyo Ghoul, especialmente de las primeras temporadas, este juego me dejó bastante decepcionado.
Y sinceramente… de toda esta lista probablemente sea el peor.
Del multijugador mejor ni hablamos.
One Punch Man: A Hero Nobody Knows
A este juego le tenía muchísima ilusión. La idea de controlar a los personajes de One-Punch Man sonaba increíble y pensaba que iba a ser una locura divertida.
Y bueno… sirve para matar el tiempo, pero tiene bastantes problemas.
Puedes crear tu propio personaje y participar en los acontecimientos de la serie, lo cual está bastante bien y le da un toque más personal a la experiencia. El problema llega cuando empiezas a combatir.
Las peleas son un caos… pero no del bueno.
Las mecánicas son demasiado básicas, el combate acaba sintiéndose algo torpe y hay bastantes fallos que terminan cansando después de un rato.
Eso sí, gráficamente el juego está bastante bien. Aunque hay un detalle que no podía ignorar: los personajes parecen mudos.
En muchas escenas apenas mueven la boca, y a veces da sensación de estar viendo figuras hablando telepáticamente. Durante las peleas sí se nota más movimiento, pero las animaciones siguen sintiéndose algo rígidas.
También me gustó bastante el sistema de personalidad del personaje y poder personalizar tu apartamento, aunque sea algo más visual que útil.
El problema es que el juego te obliga constantemente a hacer misiones secundarias aburridas para avanzar en la historia principal, y eso termina sintiéndose como estar atrapado en una jaula haciendo recados eternos.
Eso sí, tengo que admitir que me encantó que Saitama fuera totalmente fiel al anime:
no recibe daño y gana de un golpe.
Y sinceramente… eso fue probablemente lo mejor del juego.
Dragon Ball Z: Kakarot
Este juego tenía el potencial para convertirse en el mejor juego de Dragon Ball Z de la historia.
Y ojo, no estoy diciendo que sea malo. De hecho, es bastante entretenido, visualmente espectacular y mucha gente lo considera un juego más que decente. El problema es que, hablando de Dragon Ball… “decente” sabe a poco.
El sistema de combate funciona y puede ser divertido al principio, pero acaba sintiéndose demasiado simple. Después de varias horas, las peleas terminan siendo bastante mecánicas y muchas veces parece que haces el mismo combo una y otra vez.
La exploración también me dejó sensaciones raras. Está genial poder recorrer lugares míticos de la serie y revivir momentos importantes, pero el mundo no termina de invitarte a explorar de verdad.
Había momentos donde simplemente pensaba:
“bah, voy directo a la siguiente pelea y ya”.
Y eso es una pena, porque otros juegos consiguen que perderte por el mapa sea divertido… pero aquí no acaba de pasar.
Luego está el tema del contenido. Entiendo que el juego esté centrado en Dragon Ball Z, pero meter historias importantes como la de Trunks del futuro y Gohan en DLC se siente un poco como:
«sí, sabemos que quieres esto… ahora paga más».
Eso sí, visualmente el juego es una auténtica bestia. Las animaciones y algunos momentos importantes están recreados increíblemente bien y consiguen transmitir esa sensación épica del anime.
Y sinceramente, aunque tenga críticas, le he echado muchas horas y seguramente volvería a jugarlo.
No está en esta lista porque sea un mal juego, sino porque daba la sensación de que podía pasar de juego bueno a juego legendario… y se quedó a medio camino.
Aun así, no todos estos juegos son injugables. Algunos tienen buenas ideas o momentos divertidos… simplemente da rabia ver el potencial que tenían y lo que podrían haber sido o que tengan ciertas limitaciones. Y por eso, todos hemos visto el típico juego de anime con un tráiler espectacular.










